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Lo
primero que se suele pensar cuando se tiene un boomerang en la
mano por primera vez, es cómo era posible que los aborígenes
australianos cazasen con semejante artilugio. Primer tópico, el boomerang
con retorno es un objeto que contrariamente a lo que se suele pensar
nunca se ha utilizado para la caza, sino para rituales o
celebraciones, y muchos autores coinciden en que su origen es
Australia, quizás por ser el lugar donde su utilización ha perdurado
por más tiempo. Fueron los primeros ingleses que bajo las órdenes
del Capitán Cook, conquistaron Australia en el siglo XIX en
nombre de la corona inglesa, quienes trajeron el boomerang a Europa.
Se cuenta que la primera tribu
aborigen que encontró Cook fueron los Turuwals, en
Nueva Gales del Sur, que gritaban "boom-ma-rang!"
mientras lanzaban y atrapaban un extraño objeto curvado, parecido a
una espada hecha de madera. Esta expresión significa "Vuelve
bastón!". Según otros autores, la palabra boomerang
proviene del término aborigen "boomari", que
significa viento.
Lo
que usaban los aborígenes australianos para cazar, era un objeto de
apariencia similar al boomerang, también hecho a partir de una
rama de eucaliptos o acacia, que llamaban Kylie. Se trataba de
un artilugio que al lanzarlo hacía una trayectoria en línea recta
que podía alcanzar hasta los 200 metros, y era más pesado que un boomerang.
Este tipo de arma se ha documentado no sólo en Australia sino en
otros muchos lugares del planeta. El más antiguo conocido se halló
en Polonia en 1987, en la cueva de Oblazowa, y tiene más de 20.000
años. Otros boomerangs o kylies han sido hallados
en diferentes puntos del planeta. En la India, América (Arizona,
indios Hopi), Indonesia, en Holanda, en Alemania, o sobre la
tumba de Tutankhamon en Egipto.
Parece ser que con el tiempo, el kylie pasó a ser un objeto
ritual, desbancado por el uso del arco y la flecha.
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